XXIV Bienal de Flamenco
Los flamencos no van a la barbería es una declaración de libertad: la melena como símbolo de libertad y de un cante sin recortes. Aquí se canta a pelo, con verdad y carácter.
Dos figuras únicas del cante jerezano, supervivientes de una edad de oro, en la que la noche y la fatiga forjaron la verdad de su cante: carisma y energía sin aditivos, riesgo e improvisación, y un relato vital que cada vez atrae más a un público más joven.
En escena, El Capullo de Jerez y José de los Camarones se encuentran y dialogan en fuego cruzado —llamadas y respuestas que recorren martinetes, fandangos o soleá— entre tensión, complicidad y puro presente.
Tras el encuentro, cada artista muestra las esencias de su arte en solitario.
José de los Camarones, heterodoxo y sin concesiones, conmueve con un directo intenso y verdadero. Entre lo popular y lo místico, se adentra sin miedo en territorios nuevos junto a su banda de rock y psicodelia —guitarra eléctrica, teclados, bajo y batería—.
El Capullo de Jerez, con la formación clásica de voz, guitarra flamenca y percusión, encadena en escena bulerías, tangos y rumbas y levanta al público a palmas. La improvisación —versos propios y giros inesperados, a menudo a pie de patio— es su sello distintivo. El “territorio de la fiesta”, carisma y energía en alta tensión, es su ámbito natural.


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Una visión turística y cultural del flamenco
La guitarra, última en incorporarse.
La historia del flamenco con respecto a su distribución geográfica
El presente y el futuro del género. La Cuarta Llave de Oro del Cante.
Los festivales
Época de revalorización del flamenco. Tercera Llave de Oro del Cante
La Ópera flamenca
El flamenco en Madrid. La Copa Pavón. Segunda Llave de Oro del Cante
El concurso de 1922 en Granada
Los grandes creadores. La Edad de Oro. Los Cafés Cantantes
Evolución. Etapa Hermética. Primeros cantaores
Origen de la palabra “flamenco”
Primeras referencias escritas
Antecedentes musicales